Mostrando entradas con la etiqueta CIFJ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CIFJ. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de marzo de 2012

BOLETÍN SEMANAL: CIFyJ AC






BOLETÍN SEMANAL: 
CIFyJ A.C.

Reciban todas y todos un saludo afectuoso de todo el equipo que conformamos el Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas A.C. Como parte de nuestras actividades les dejamos aquí una bitácora de las actividades que tendremos en la semana del 12 al 18 de Marzo de 2012. Para mayores informes lo pueden hacer en nuestro blog, nuestras redes sociales o al correo cif.chihuahua@gmail.com

LUNES 12 DE MARZO DE 2012

TEORÍA DE LAS RELACIONES (taller-filosófico)
ESCUELA LIBRE DE ARTES Y FILOSOFÍA
CIFyJ Quintas Carolinas
(Calle Encino 12302, Colonia Quintas Carolinas)
19:00 - 21:00 hrs.
Para todo Público. Cuota: $100°°



 MARTES 13 DE MARZO DE 2012


SEMINARIO DE FILOSOFÍA POLÍTICA
¿QUÉ ES LA POLÍTICA?
H. Congreso del Estado de Chihuahua
Sala Benito Juárez, Calle Libertad #9, Colonia Centro.
08:30 - 09:30 hrs.
Para todo público
Entrada Gratuita.


SEMINARIO DE FILOSOFÍA POLÍTICA
LA DECADENCIA DE LA NACIÓN ESTADO
Tribunal Estatal Electoral
Calle 33 #1510, Colonia Santo Niño.
18:00 - 19:30 hrs.
Para todo público
Entrada Gratuita.





MIÉRCOLES 14 DE MARZO DE 2012



LA HORA DEL DESIERTO / DR. ARTURO RICO BOVIO
PRESENTACIÓN DE LIBRO
Centro Cultural Universitario, Quinta Gameros
19:00 - 21:00 hrs.
Para todo Público
Entrada Gratuita

VIERNES 16 DE MARZO DE 2012




SEMINARIO DE ESTUDIOS ÉTICOS
OPINIONES Y ELECCIONES EN ARISTÓTELES
Sala Benito Juárez, H. Congreso del Estado de Chihuahua
Calle Libertad #9, Colonia Centro.
08:30 - 09:30 hrs.

CÁTEDRA DE FILOSOFÍA DEL DERECHO "JOSÉ FUENTES MARES"
FIRMA DEL CONVENIO
Mezanine, H. Congreso del Estado de Chihuahua
Calle Libertad #9, Colonia Centro
10:30 - 11:00 hrs.





SÁBADO 17 DE MARZO DE 2012



FILOCAFÉ
LA RELIGIÓN: ¿OPIO DE LOS PUEBLOS?
El Cairo Café.
División del Norte 504-C, Colonia SanFelipe
Para todo público
Costo: Consumir un café











DOMINGO 18 DE MARZO DE 2012



CAFETEANDO FILOSOFÍA
NUEVO CASAS GRANDES.
Para todo Público

miércoles, 19 de enero de 2011

Sexualidad



Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer piensa que su cuerpo debería de tener salida de emergencia, es totalmente injusto tener que permanecer dentro de aquel que no reconoce. Es interrumpida por el gato, el cual salta al diván con Martha Lamas enredada en una oreja y las patitas mas húmedas que de costumbre.

La mujer se pregunta el porqué de la aparición de Martha Lamas, y esta habla algo sobre sexualidad, sobre cuerpos culturizados, la mujer la calla un segundo; el libro rosado ha aparecido pero la palabra guarda silencio dentro de él. Busca el libro de pastas duramente azules y este simplemente le contesta que hay cosas que carecen de completa relevancia jurídica.

El gato juega con Martha Lamas, en tanto que el reloj trata de no contradecir a la exactitud marcando un segundo pronunciadamente puntual y la araña observa como la nueva palabra aparecida en el diván desconcierta a la mujer hasta límites inimaginables.

La mujer mientras tanto retoma a Martha Lamas liberándola del juego impío del gato y esta le dice que el cuerpo simbólico es social, cultural e históricamente específico, comparte un lenguaje y asume los habitus y los discursos comunes: medico, educativo, jurídico. El gato pide su ración de filosofía y la mujer le advierte que en esta ocasión tendrá que esperar… vuelve al cuerpo al que se define por el dedo que te recorre… Martha Lamas ajena a sus divagaciones, continua y dice que el cuerpo imaginario de un sujeto se construye tomando la diferencia anatómica como punto de partida.

De pronto y teniendo un momento disparatadamente absurdo y abstracto aparece y llega el psicoanálisis explorando la forma como cada sujeto elabora en su inconsciente la diferencia sexual y como a partir de esa operación se posiciona su deseo sexual y su asunción de la feminidad y masculinidad. La mujer le ofrece al gato un poco de teoría psicoanalítica quien ofrece el recuento más complejo y detallado de la constitución de la subjetividad y la sexualidad, así como del proceso mediante el cual el sujeto resiste o se somete al código cultural. El gato mira su tazón con un mohín y empieza a sentir como la miseria se apodera de él.

El momento abstractamente absurdo continua, dado que el psicoanálisis piensa al sujeto como ser sexuado y hablante, que se constituye a partir de cómo imagina la diferencia sexual, y sus consecuencias se expresan también en la forma en que se aceptan o rechazan los atributos y prescripciones del genero.

El reloj termina con los momentos abstractos marcando una hora más, en la cual aparece Freud diciendo que el ser humano es básicamente un ser sexual, y que su libido tiene una calidad indiferenciada.

La mujer despide a Martha Lamas, el gato deja intacto su tazón y el reloj marca aquella hora que se suspende en un minuto más.


Este sábado 22 de enero tienen una cita de tarde de FiloCafé, en punto de las 6:00 pm en el cairo café, ubicado en División del Norte # 504-c.

martes, 11 de enero de 2011

Responsabilidad



Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer al llegar a casa luego de un largo día, descubre al gato encaramado en el diván cual objeto de ornato, la mujer sabe que comparte responsabilidades con el personaje de las partículas elementales porque fue él quien introdujo la elegancia de un erizo en su diván. Y al parecer ahora el gato se siente objeto de ornato.

La araña escucha a la mujer y piensa en quien sería el responsable de que ella se quedase atrapada en el reloj. La mujer se percata de algo, la tercera dimensión de una palabra que decidió cambiar, se ha apoderado de su casa y por consiguiente de su diván; debe de admitir que a su diván, llegan, cual correspondencia, ideas disparatadas, pero la de esta ocasión si sobre pasó un tanto cuanto el límite…

Por ello la responsabilidad tomó el primer plano, sin embargo, el libro rosado aun no aparece, y buscar responsables es inútil; quizá el libro rosado se ha ido por cuenta propia o las circunstancias adláteres le obligan a permanecer oculto al menos por un tiempo.

Sin embargo, el libro aquel de las pastas duramente azules, ha decidido tomar voz propia y afirmar que el vocablo responsabilidad proviene de respondere que significa inter alia, prometer, merecer, pagar. Se dice que en un sentido más restringido responsum significa el obligado a responder de algo o de alguien.

En ese momento aparece Gayo desde las institutas, trayendo consigo una caja y dentro de la misma una balanza que está dispuesto a golpear cuando sea necesario; nadie entiende su idea y Gayo continua diciendo que Respondere se encuentra estrechamente relacionada con spondere la expresión solemne en la forma de la stipulatio, por la cual alguien asumía una obligación. Gayo no tiene intenciones de retirarse, por lo que cuando un minuto exacto es tocado por el reloj se encuentra A. Berger y mientras este nos dice que sponsio es la forma más antigua de obligación.

El gato sigue en su postura de ornato, mientras H. L. A. Hart para explicar la responsabilidad trae a un capitán con todo y el barco, dado que el capitán aun vive y es moralmente responsable por la muerte de muchas mujeres y niños… la mujer duda en si debe sacar primero al barco y después al capitán o al revés, lo último que pretende es ser responsable de cualquier confusión ocasionada.

Kelsen llega y afirma que un individuo es responsable cuando, de acuerdo con el orden jurídico, es susceptible de ser sancionado, la mujer se pregunta cuál será la sanción por sacar un barco con todo y capitán de su casa.

La araña decidió no fincar responsabilidad sobre nadie, además oye que Kelsen continua con la idea de que la responsabilidad presupone un deber, del cual debe responder un individuo, sin embargo, no debe de confundirse con él. El siguiente minuto marcado por el reloj que hace alarde de exactitud desde hace semanas, arrastra a la araña hasta en numero 5. Por lo que la araña cree en las palabras de que el deber o la obligación es la conducta que, de acuerdo con el orden jurídico, se debe de hacer u omitir, es el sujeto obligado… la araña piensa que alguien debería responsabilizar al reloj.

La mujer sencillamente desaloja al barco y su capitán, seguidos por H. L. A. Hart, y llama al gato para que coma algo de la Dogmatica Jurídica que enuncia que existen dos grandes formas de aplicar la responsabilidad: la llamada responsabilidad por culpa y la conocida como responsabilidad objetiva o absoluta.

El gato abandona su postura de ornato, salta del diván y corre a la cocina. El misterio de poder explicarlo todo, atrae a la mujer por lo que regresa al diván, con la certeza de que pronto alguien llegará para arrancarle la vida con un suspiro.

Este sábado 15 de enero es toda una irresponsabilidad de juventud no presentarse a pasar una tarde agradable de FiloCafé, por lo que los invitamos para que asistan a el Cairo Café ubicado en División del Norte #504-c en punto de las 6:00 pm.

jueves, 16 de diciembre de 2010


Por: Laura MArtínez Domínguez

El gato atosiga a un filósofo, con la misma pasión con la que la araña busca la salida. La mujer se descubre pensando en pasiones, en placeres, en vicios.

El reloj marca un minuto desentendido de la realidad y Aristóteles irrumpe en la habitación del diván afirmando que la pasión es una afección, esto es, el estado en que algo está afectado por una acción… la mujer regresa a la palabra pasión y se pregunta cuantos momentos de pasión se ha permitido en la vida… Descartes le dice que existen seis pasiones fundamentales o primitivas: la admiración, el amor, el odio, el deseo o apetito, la alegría y la tristeza, la mujer observa como Descartes toma asiento y pide amablemente una taza de té; Spinoza llega y también pide una ya que él resume las pasiones en tres: el deseo, la alegría y la tristeza.

La araña ha seguido la conversación con ahínco y se dice que ella es una eterna apasionada dada que transita del deseo de salir de un reloj a la tristeza de no lograr hacerlo.

El gato aparece y sin más salta al diván, afirmando que el cuarteto de ardillas sordas han acampado con pasión y locura en el jardín, que además dos palomas han decidido anidar su pasión en el árbol de naranjo sembrado desde tiempos ancestrales… la mujer se pregunta si no será hambre lo que causa las alucinaciones del gato y se detiene un momento para preguntarse porque si alguien le habla de pasión lo relaciona con placer.

No tiene tiempo de pensarlo, Hume llega diciendo apasionadamente que es una falacia contraponer la pasión y la razón y suponer que la misión de la última es controlar a la primera… la araña y el reloj lo miran con extrañeza pensando que Hume se ha equivocado de argumento porque realmente en esta habitación nadie ha hablado de tal contraposición.

El gato abandona el diván porque ha oído que una porción de neoplatónicos en cubitos está siendo servida en su tazón, y mientras tanto suena la hora incierta de la tarde que amenaza con convertirse en noche.

Hegel llega, y se sienta con Descartes y Spinoza y les dice que la pasión se subordina a la razón, la cual usa las pasiones para la realización de los fines esenciales del espíritu; por tanto la pasión es el lado subjetivo y por lo tanto, formal de la energía de la voluntad y de la actividad… Hume se une a la hora del té reclamándole a Hegel haber aparecido demasiado tarde.

La mujer tiene salir corriendo, el personaje salido de sus sueños la acompañará a su próxima cita, burlándose porque al parecer el subconsciente tiene un repetido acto fallido de confundir placer con pasión… todos se quedan en casa.

Este Sábado 18 de Diciembre el tema para darle rienda suelta al filosofar es la Pasión por lo que los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

No falten.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Vocación.





Por Laura Martínez Domínguez

La mujer esta recostada en el diván anaranjado, piensa en los personajes mitológicos, en aquellos que por los que se narran historias interminables, batallas increíbles, piensa en aquellas princesas, damiselas que se quedaban en los grandes castillos a esperarlos…

Mientras la mujer divaga en el diván, el gato, que alguna vez pensó tener vocación de líder, se regocija al haber encontrado al cuarteto de ardillas incapaces de escuchar una sola palabra, su placer es efímero, las ardillas corren de nuevo. Pero sin quererlo el reloj marca un minuto menos incierto que el anterior y la araña se pregunta por la mujer…

En el diván, la mujer descubre que una palabra se le ha enredado en el cabello, la vocación se materializa cual imagen en tercera dimensión y la mujer se pregunta por la suya, por aquella vocación que supuestamente descubrió cuando tenía 5 años, la de la justicia a toda costa; sin embargo, debe dejar su pensamiento en pausa, tomar al gato y descubrir que arrastra a Heidegger quien haciendo uso del sentido etimológico, se trata de un llamado, en el curso del cual la existencia se dirige la palabra a si misma… la araña ríe a carajadas, se pregunta qué pasaría si la existencia de pronto dejara de dirigirse la palabra a sí misma, pensando quizá en una rabieta existencial.

La mujer también se preguntó lo mismo, sin embargo, y como es costumbre Ortega y Gasset irrumpe en su diván sin siquiera tocar a la puerta y le presenta a la vida humana como vivir con sus circunstancias, las cuales pueden impedir o pueden contribuir a que la vida se realice a sí misma, es decir, sea fiel al yo insobornable. Esto es justamente la vocación, la cual es estrictamente individual e intransferible… Ortega y Gasset afirma que tiene prisa, la circunstancia de su yo lo soborna para que siga su camino.

El gato juega con Heidegger, no había descubierto cuan divertido es… la mujer busca al libro rosado y este le responde que la vocación es el llamado o el destino equivalente al designio o programa vital, el curso del cual la vida llega a ser lo que auténticamente es… la mujer regresa a su pensamiento inicial a la vocación par ser héroe, o para ser aquella que se queda en casa tejiendo un sudario resistiendo a las propuestas de los pretendientes… la mujer piensa en el personaje que alguna vez salió de sus sueños y lamenta no haber tenido vocación para tejer ese sudario.

El reloj marca un minuto más por rutina que por vocación, el gato duerme en el diván esperando encontrar de nuevo al cuarteto de ardillas o a la marmota, mientras la mujer vuelve al diván y retoma las instrucciones para un descenso al infierno.

Este Sábado la tarde de FiloCafé será el pretexto para dialogar acerca de la Vocación, así que no falten, los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café, ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su Asistencia.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La Religión




Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer instalada cómodamente en el diván anaranjado se ríe del reloj que se ha vuelto repentinamente escrupuloso y ahora marca los minutos con frenética exactitud. Podríamos decir que las horas se marcan religiosamente.

El gato ha desaparecido, al parecer se ha subordinado con lo divino, pero como se sabe poderoso los viajes hacia el interior de sí mismo, en este instante lo tienen particularmente interesado.

La araña esta un proceso de religare, dado que trata de entender la situación en la que se ve envuelta, mientras tanto la mujer busca la vinculación que cierta vez conoció con el personaje que alguna vez salió de sus sueños.

La casa tiene un aire de santidad, por lo que Aristóteles carga la palabra Teología en un intento por sacarlos del mutismo ancestral diciéndoles que trata de Dios, de su existencia, naturaleza y atributos así como de su relación con el mundo… el gato a pesar de ello, no ha regresado.

Pseudo Dionisio anuncia teología en dos presentaciones: afirmativa y negativa; mientras la primera es un efectivo decir, la segunda, en cambio, se hace por medio de un silenciar… Fray Francisco de Osuna puntualiza y le dice que el nombre correcto de la teología negativa es teología mística; la mujer no les presta atención, su diván está siendo ocupado por Kierkegaard, Barth, Gogarten y Brunner quienes definen a la teología como separación absoluta entre lo infinito y dios, entre lo finito y lo infinito, la religión del apartamiento, la distancia infranqueable por el hombre, entre lo temporal y lo eterno… esperando una revelación para tener un diálogo con ese dios que al parecer a veces escucha, a veces mira y en otras ocasiones está demasiado ocupado no existiendo.

La mujer observa que el gato ha regresado, al parecer por fin logró encontrarse consigo mismo, y solo para confirmar que es poderosamente divino, pero descubrió que el teléfono de dios esta fuera de servicio; la araña dejo de unir, de ligar, cayó en la cuenta de que de una u otra forma, las cosas siempre se las ingeniaban para esta unidas o por lo menos relacionadas, porque sino seriamos una sola masa pegada… en tanto que el reloj dejo la religiosidad, el rito escrupuloso dejo de consolarlo, por lo que las horas vuelven a ser inciertas.

La mujer sale de casa, las campanadas de la catedral anuncian la hora que el reloj se niega a marcar.

Este sábado 20 de noviembre en punto de las 6:00 en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c, tienen una cita para pasar una tarde de FiloCafé y discutir y dialogar acerca de Religión, Metafísica y Filosofía.

No falten.

martes, 2 de noviembre de 2010

La Necesidad.



Por: Laura Martínez Domínguez.

Una vez más la mujer se repantiga en el diván, el personaje que ahora debe ser llamado como el que alguna vez salió de sus sueños, le ha enredado una nueva palabra y no es una palabra cualquiera; es la pregunta que ella se ha formulado una y otra vez. La necesidad, ahora adquiere un contexto filosófico, el libro rosado ofrece una respuesta.

El gato entra con la certeza de que necesita que su tazón sea llenado de filosofía contemporánea, el reloj marca el necesario minuto que siempre es uno después del de la hora exacta, la araña emprende su búsqueda necesaria para salir del reloj en donde alguna vez alguien la arrojó.

Aristóteles entra en la habitación y le dice que lo necesario es lo que no puede ser de otro modo y lo que por consiguiente, existe de un modo, la mujer se sorprende de no tener que desenredarlo del gato, pero las palabras de Aristóteles la dejan con una duda, la misma que planteó al personaje que alguna vez salió de sus sueños. ¿Por qué lo necesario es tan rotundo?

Spinoza viene huyendo del gato, que al no haberlo visto nunca antes le da la bienvenida habitual, pero dice que si algo es necesario es porque no hay ninguna razón que le impida existir. La mujer, en un necesario rescate al pobre de Spinoza, lo instala en el diván y empieza a entender una distinción importante: Necesario y necesidad; el gato se pregunta si venderán dichos conceptos en bolsas y si por tanto, serán de diferentes sabores.

Llega Leibniz trayendo consigo al cuarteto de ardillas que alguna vez, y por no escuchar, se equivocaron de diván y empieza a distinguir entre los conceptos de necesidad metafísica o absoluta, lógica, matemática o geométrica, física o hipotética y moral o teleológica, por razones que nadie entiende el único que presta atención es el reloj y como respuesta marca un minuto más, el de la ausencia, el de la necesidad que ya no existe.

La mujer se pregunta qué es lo realmente necesario, que es lo que en realidad requerimos para seguir respirando, o si con el simple hecho de respirar tendremos todas las posibilidades a nuestro alcance y todo lo demás no sean más que falacias que astutamente nos venden.

Hume envía una nota diciendo que la necesidad está resuelta en la costumbre. La araña desdeña la nota de Hume, pero se pregunta si será costumbre la necesidad de desear salir del reloj o si de ello depende su pequeña existencia.

Un minuto más marcado por un reloj que se sabe necesario para que el tiempo transcurra y Kant afirma que lo necesario es aquello en que la conformidad con lo real está determinada según las condiciones generales de la experiencia.

Kant es siempre incomprensible para la mujer, de tal manera que sabe que necesitará tiempo para entenderlo, mientras tanto, el televisor se enciende y en la pantalla un programa argentino habla sobre Martin Heidegger y su idea de que en definitiva debe de haber algo en vez de nada, de que nosotros somos seres existenciales, seres ahí, seres que simple y sencillamente debemos ser para que seamos aquellos que de una u otra manera cubren necesidades y no solo eso sino que para que esas necesidades existan, es necesario que nosotros seamos.

El televisor como es costumbre, se apaga sin aviso, por lo que el gato salta sobre ella, le gusta el calor que despide y se pregunta si aun vivirán cucarachas dentro de ella, o si habrán emigrado al tubo del lavabo.

Nicolai Hartmann llega con cuatro tipos de necesidad, pero como no tenían una forma conocida, la mujer les pide atentamente que abandonen su diván. Todos obedecen.
La mujer regresa al diván, el gato deja su investigación acerca del paradero de las cucarachas, le pareció innecesario. La araña aun se pregunta si será necesario buscar la salida y el reloj marca el necesario minuto para que la tarde de lectura empiece.


Este Sábado 06 de Noviembre en punto de las 6:00 pm en el tradicinal FiloCafé se hablará acerca de la Necesidad, por lo que es absolutamente necesario que nos acompañen para así poder dialogar, discutir, aprender y debatir acerca del tema, los esperamos en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su asistencia.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Juicio



Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer está en el diván, lee “Instrucciones para un descenso al infierno”; lo encontró el día en que el personaje salido de sus sueños decidió que su ausencia tenía que ser real, palpable, y aunque la palabra libertad de pronto toma sentido, sabe que no es la correcta. La correcta, es el juicio o la total y completa falta de él.

El gato despertó con Locke pegado en la cola, su alegría fue tal que decidió correr hacia el diván; la mujer despega a Locke mientras este le dice que el juicio es el acto mental por medio del cual nos formamos una opinión de algo. Una opinión es lo que ella necesita, pero tiene que ser la opinión correcta, no la que se basa en prejuicios.

El reloj marca un minuto eterno, el de la espera, el de la desesperación por que el pasado vuelva a ser presente. La mujer lo mira con añoranza, pero es interrumpida por Bolzano quien le afirma que es una operación de nuestro espíritu en la que se contiene una proposición que es o no conforme a la verdad y según la cual se dice que el juicio es correcto. Una vez más la palabra correcto, una vez más se tiene que librar del prejuicio, todo tiene que ser apegado a la verdad… la mujer mira al gato, el gato le hace la promesa de buscar a la verdad, siempre y cuando llene su tazón de la felicidad aristotélica que tiene de reserva en la alacena. La mujer y el gato tienen un trato.

Pfänder es atrapado por la araña, quien ha dejado de enredarse en el infinito que le proporciona el número 8 y ahora toma el sol desde el número 12, lo atrapa cuando pretende escabullirse del último minuto diciendo que es un producto mental enunciativo. La araña salta, el sol es demasiado para sus patitas.

En tanto los lógicos se instalan en el diván, y cuando la mujer regresa le dicen que es un acto mental por medio del cual pensamos un enunciado. Pensar con juicio, hasta perderlo o hasta que los prejuicios sean barridos, hasta que se entienda el sentido de la libertad aunque el tema y la preocupación sean otras, hacerse una opinión correcta, una búsqueda eterna de la felicidad que Aristóteles defiende hasta el cansancio.

De pronto, el ambiente cambia y un cuarteto de ardillas entra en la sala, el gato las observa y se da cuenta que lo que traen entre las manos podría ser comestible. Las ardillas saltan al diván y se despliegan las clasificaciones de los juicios, cual cubos armables; así desde la cualidad dicen que son afirmativos y negativos; desde la cantidad son universales y particulares; la relación tiene tres aristas: categóricos, hipotéticos y disyuntivos; y por último la modalidad quien dice que son asertóricos, problemáticos y apodíticos. Las ardillas corren, temen ser atrapadas por el gato, además al parecer se han equivocado de diván y deben resolver la confusión, el gato les ofrece un trozo de verdad, pero las ardillas no lo escuchan, lo cual siempre es un problema, y simplemente salen de la casa, sin que nadie sepa con certeza el lugar por donde entraron.

El reloj, luego de la invasión de ardillas, en lugar de marcar minutos, marca siglos, y simultáneamente se escuchan los siglos XVII y XVIII, por lo que los autores de esos siglos entran diciendo a coro, y todos al mismo tiempo, que el juicio es un acto de entendimiento basado en la fuerza de convicción. La mujer piensa que perderá la idea si sigue tratando de encontrar el juicio.

Sin embargo, Kant llega y le dice que el juicio es solo el conocimiento mediato de un objeto, el libro rosado resopla y le dice que Kant es demasiado ambiguo, y muy poco explicito con el juicio. La mujer toma el libro rosado, acude a él esperando que le dé la respuesta correcta, si, que le muestre la verdad, porque al parecer carece de juicio, y tan solo posee todos los prejuicios habidos, y sus opiniones terminan por no importar, porque de igual manera están equivocadas.

El gato sube de nuevo al diván, solo encontró parte de verdad, pero confiesa haber vaciado su tazón. El reloj está cansado de los siglos, ahora marca horas de desolación y de soledad impuesta por el ser salido de los sueños, mientras la araña considera que es de buen juicio buscar la salida, para dejar de estar arrojada en un reloj.

Este sábado 23 de Octubre de 2010 los invitamos al tradicional FiloCafé para que discutan y aprendan con nostros el tema de El Juicio, en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en Avenida División del Norte # 504-c.

Los Esperamos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El Miedo al Fracaso.



Por: Laura Martínez Domínguez.

El televisor que instalado oficialmente frente al diván anaranjado, ha decidido simplemente encenderse, anuncia una palabra desconocida: Atiquifobia.


El gato no está, por lo que nadie reclama que su tazón sea llenado de filosofía. La araña se escondió detrás del número seis y no esta dispuesta a salir hasta que las cosas mejoren, la mujer no sabe que cosas sean, pero ignora a la araña dado que la palabra la intrigó más de la cuenta. Además el gato no está, por lo que quizá no aparezcan autores colgados en orejas, o deliberadamente perseguidos.


El libro rosado hace semanas que permanece mudo, quizá las palabras que aparecen sean demasiado absurdas como para que él se tome la molestia en definirlas o quizá fue solo falta de tiempo, el hecho de que no todo esté incluido, el caso es que el televisor enloquecido es la fuente de definición de la palabra introducida.


“…La atiquifobia se define como un miedo persistente, anormal e injustificado a fracasar, o a cometer errores…” la mujer se pregunta si ella alguna vez ha sentido semejante cosa, el televisor anuncia comerciales y noticias de relojes 2010, “los últimos modelos a su disposición, diseños exclusivos”, el reloj despierta de su letargo, ¿Será acaso que la mujer piensa deshacerse de él? ¿Estará casada de sus horas inciertas, de sus minutos tardíos? La araña se ríe por lo bajo al seguir el pensamiento del reloj.


El televisor sigue, se han acabado los comerciales, la mujer ha regresado al canal anterior “…Si bien es cierto que la mayoría de las personas sienten en cierta medida un gran miedo ante el fracaso, en el caso de la atiquifobia se trata de un temor totalmente irracional y extremo…”, la mujer piensa en aquellas personas que la padecen y el televisor le contesta “…El llevar una vida plena es algo que resulta imposible para las personas que tienen fobias, y en este aspecto, el miedo al fracaso resulta ser una fobia especialmente paralizante, ya que quienes la padecen dejan de involucrarse en todo tipo de actividades en las que temen fracasar…”, el reloj sopesa su vocación de marcador del tiempo, quizá debió dedicarse a otra cosa y ahora por negligencia lo cambiarán por un modelo 2010, que si de la hora correctamente, es tan aterrador fracasar en lo único a lo que te has dedicado toda tu vida.


“…Es más, la atiquifobia es vinculada incluso con el miedo al éxito, ya que los fóbicos inconscientemente obstaculizan sus posibilidades. Por lo tanto, se concluye que la propia fobia puede producir aquello que causa el temor…” la araña sale de su escondite, considera que las cosas seguirán igual aunque ella se esconda, el reloj marca desconsolado el último minuto.


En tanto el gato aparece con el rostro denotando aburrimiento, asegura haber recorrido la casa completa sin encontrar un solo filósofo al cual perseguir, la vida puede llegar a ser tan miserable. La mujer no lo toma en cuenta “…Se considera que las causas de esta fobia se deben a haber convivido con padres o hermanos muy exigentes durante la infancia, o a haber sufrido vergüenza y humillación como producto de un fracaso menor…”. El gato corre a la cocina, su tazón está vacío.


El reloj escucha con atención el siguiente comentario “…Luego con el correr del tiempo y con el crecimiento de la persona y la formación de su propia personalidad, el miedo al fracaso se va haciendo cada vez más fuerte…” no hay cura posible, entre mas mueva sus manecillas, mas fuerte será el sentimiento de que será cambiado por un modelo exclusivo. La araña se enreda de nuevo en el infinito que le proporciona el número 8, pero el reloj en un alarde de exactitud la hace caer.


“…Nuestra cultura no ayuda al fóbico, debido a que hace un culto a la perfección tanto en la imagen, como en las relaciones, en la carrera, y si bien lograr la perfección es solamente una ilusión, el que padece la atiquifobia siente que no puede descansar hasta haberla alcanzado…”. La mujer piensa en si misma, en el sinsentido que suele ser el temer a aquello que no controlamos, a aquello que siempre tendremos que vivir; cambia el canal, los comerciales la aburren.


Volvemos al canal correcto “…Esta fobia suele tratarse principalmente a través de técnicas de autoayuda y de motivación, ya que la mejor manera de superarla es enfrentar aquello a lo que se le teme, sin olvidar que es necesario poder asumir un fracaso si se desea llegar a ser exitoso en la vida…”


El programa termina, el televisor sin aviso alguno se apaga, no hubo más noticias de relojes exclusivos, por lo que el reloj marca una hora incierta, olvidando con ello su temor a fracasar en su encomienda de marcar eternamente el tiempo, la araña emprende una vez más, y sin temor a fracasar, la salida del reloj en el cual quedó atrapada.


La mujer le sirve al gato una reserva de filosofía aristotélica, guardada en la alacena para aquellos momentos en que la felicidad se te escape por entre los dedos, y simplemente se sienta a desayunar, pensando en que no puede haber fracaso en la cotidianidad.


Este sábado 11 de Septiembre el tema del FiloCafé es el Miedo al Fracaso, por lo que te esperamos para que dialogues y aprendas con nosotros, en le Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c en punto de las 6:00pm.

Esperamos tu asistencia.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El miedo



Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer ha decidido no salir de su casa, siente que el diván anaranjado es el refugio perfecto para estar a salvo. El miedo irracional la mantiene sujeta a una voluntad que le es totalmente ajena.
Busca una respuesta, el libro rosado se la niega, por lo que el pánico la empieza a invadir. Aparece el gato y trae a Marie Curie colgando de una oreja, por lo que le dice dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender, la mujer la libera de la oreja del gato mientras piensa que ese es el problema con el miedo, tiende a ser irracional, no logras entenderlo y sin embargo, lo sientes.
La araña despierta, salta al número 8, se enreda en el infinito y escucha como una voz que podría venir de cualquier lugar dice quedamente El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Ella no tiene miedo, el encierro del reloj la salva de cualquier cosa, la mujer adivina las cavilaciones de la araña y sopesa las posibilidades de hacer lo mismo.
El gato en cambio, sale en busca de un desayuno, la filosofía escasea en la casa, lo más cercano es una caja con Miguel de Unamuno en una de sus carátulas diciendo Lo único que cura el miedo es el peligro auténtico. La reflexión aumenta el miedo. Los hombres que no piensan en la muerte no la temen. Pensar y no actuar es manantial de miedo. Ésta es la causa del miedo de los intelectuales. El gato se queda con un ligero sabor a literatura entre la lengua y el paladar.
Por lo que empieza a jugar con Manuel Belgrano y con su idea de que el miedo solo sirve para perderlo todo, por lo que el gato pierde el interés, además de que el televisor se ha encendido solo de nuevo, es una nueva costumbre de ese aparato, prenderse solo, sin que medien las ganas de nadie de ponerle atención, y anuncia que atraparon a los extorsionadores de las tiendas de abarrotes, al asesino de una menor, al narcotraficante; desgraciadamente el diván estaba acomodado justo enfrente de él, por lo que la mujer es testigo de lo que sucede en una ciudad que se ha vuelto tan hostil que es imposible pasear por ella, Tito Livio aparece y le dice que el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.
La mujer huye de él y del televisor, escucha al gato tratando de asustar a Michel de Montaigne, dado que tiene una idea del miedo tan redundante que termina por ser algo así como que no hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo. El gato se pregunta como es que logró entrar a la casa y sobre todo instalarse en el diván.
El reloj, marcando el minuto que debió haber pasado hace dos horas exactamente encuentra a Howard Philips Lovecraft, leyendo en voz alta que la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido, la mujer también lo encuentra y lo ignora igual que a Marie Curie, de nada le sirve saber que le teme a lo desconocido sino sabe exactamente que es eso que la tiene paralizada, incapaz de abandonar el diván anaranjado.
De pronto y justo cuando el reloj recuerda marcar el siguiente minuto aparece César Fernández García diciendo Algunos tienen miedo a los demás, mientras que otros se temen a sí mismos. Unos a la muerte y otros a la vida; unos a la oscuridad y otros a la luz; unos a la mentira y otros a la verdad; ¿tu a que le tienes miedo? La pregunta toma a la mujer desprevenida, no sabe que contestar, quisiera salir huyendo o por lo menos a pasear un momento para aclarar ideas, pero recuerda que le es imposible salir a la calle. Se refugia en un libro.
Suena el teléfono Edmund Burke le dice que el miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros, la mujer observa a la araña, sabe que si bien está a salvo, también está atrapada, sin salida, sin libertad, sin movimiento. Busca al gato, le rasca la panza y mira que el reloj esta marcando la hora correcta, por lo que recuerda que en cinco minutos más llegará el personaje salido de sus sueños.

Este Sábado 04 de Septiembre de 2010 tienes una cita en el Cairo Café ubicado en División de Norte # 504-c a las 6:00 pm para hablar del miedo y pasar una tarde de FiloCafé.

viernes, 27 de agosto de 2010

La Enajenación


Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer entra en su casa sin más deseo que sentarse en el diván, perderse en un programa absurdo y sin sentido y no saber más de sí misma en toda la tarde, sin embargo, cuando entra encuentra al gato observando a una mosca que se estrella una y otra vez contra el foco de la cocina.

El reloj marca un minuto más, y la araña sin ninguna razón aparente empieza a imitar a la mosca. La mujer se resigna, sabe que la situación es tal como para que Hegel entre y empiece a hablar sobre la conciencia, la misma que no sabemos que existe hasta que nos damos cuenta de que es una reunión, una unión.

La mujer no quiere escuchar esta vez, quiere salir de su casa y no pensar en si misma, quiere enajenarse en aras del descanso, en aras de hacer algo más que lo que la rutina le indica; dormir a horas correctas, vivir según lo que indica la agenda, la última audiencia, el próximo evento, la siguiente entrevista.

La mujer quisiera ser esa mosca que no sabe que se esta golpeando contra el foco de la cocina, quisiera ser el gato que sólo come filosofía mientras observa a la mosca que terminó por influir a la araña que esta atrapada en el reloj.

Llega Marx hablando sobre la enajenación de los obreros, de la lucha de clases, de los proletarios que deben de darse cuenta de que viven enajenados a tal punto que no son mas que simples objetos que fabrican lo que sociedad reclama. La mujer no tiene la menor intención de oír su perorata, se pregunta si el cansancio no será enajenación, si las personas que se creen mas allá del bien y del mal, terminan por ser las que mas enajenadas están porque son incapaces de hacer algo mas que levantarse temprano para ir a trabajar.

Así que en esta ocasión, la mujer los ignora a todos, la mosca, el gato, Hegel, Marx, la araña y el reloj pueden hacer lo que les guste, pueden seguir enajenados o simplemente dejar de estarlo, en esta ocasión la mujer lucha contra su propia enajenación, la que le es impuesta, la que le dice que la vida es tan cambiante que no puedes añorar lo que hacías porque sencillamente tienes otras cosas que hacer, las de ser el obrero que solo trabaja, aunque tu trabajo solo sea pensar no te salvas de la enajenación.

Por ello la mujer toma sus cosas, apaga la luz y se olvida de cuanto la rodea.


Este sábado 28 de agosto de 2010 en el FiloCafé trataremos el tema de la enajenación, por lo que los esperamos en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c en punto de las 6:00pm.

No falten.

jueves, 19 de agosto de 2010

Temporalidad y Cotidianidad.



Por: Laura Martínez Domínguez.

Desde que la marmota fue arrojada en el diván anaranjado, han pasado ya algunos instantes, tan cotidianos que a ratos son intemporales y en otros tan sumidos en la temporalidad que duelen.

El gato juega con el último instante que se escurrió por el tiempo que marcó el reloj, mientras la araña se balancea en el numero 10. La mujer, despierta como cada mañana, como cada día que nos condena a la cotidianidad.

En la mesa de la cocina está Whitehead, y le dice que la relación ordenadora del tiempo y los instantes son conocidos por nosotros en nuestra aprehensión del tiempo, lo cierto es que ella ni si quiera había visto la hora, pese a eso, le ofrece pan tostado; el gato quiere unirse a la idea del desayuno por lo que la mujer trae una caja con instrucciones en donde Descartes dice: Cogito ergo sum: concebido en todo instante, la mujer abre el empaque, después naturalezas simples: comprendidas en un instante, las espolvorea sobre el tazón; el gato gusta de la filosofía en cajas.

Tras el desayuno decide tomar una ducha, pero a pesar de que aun esta en pijamas, Louis Lavelle toca a la puerta, se instala en el sillón, que no es el diván, y describe seriamente al instante como el estar o permanecer de los cuerpos o de las apariencias; la araña espera que él no quiera permanecer en esta casa, el número 10 es más aburrido que el nueve, por lo que decide saltar a él, pero en un instante el reloj mueve la manecilla grande y la hace caer en el número 6.

La mujer se ducha mientras Luis Abad Carretero grita por la ventana que la filosofía del instante se plantea el problema de la vida, de cómo el hombre hace frente a las situaciones vitales… la mujer se viste pensando en eso ¿Cuáles son las situaciones vitales? ¿Serán acaso el tener que seguir rigurosamente una agenda? ¿Saber que es exactamente lo que estas haciendo en esta vida? No lo sabe. Debe revisar su agenda y saber que debe hacer hoy.

Mientras tanto, Amadeo Silva Tarouca irrumpe con momentos e instantes dependientes, explicando que los momentos son mesurables, en tanto que en los instantes se llevan a cabo las vivencias de la realidad. ¿Cuál realidad? Ninguna dice Locke el instante es concebido como una idea, en la cual no percibimos la sucesión. La mujer los olvida, escucha al gato jugando con algo o alguien.

Efectivamente, el gato confabulado con el reloj, molestan a Hegel quien insistentemente dice que un instante es un aquí y un ahora, el gato lo hace moverse de su sitio y el reloj marca otro instante… Hegel los mira y piensa que son demasiado ingenuos como para entender que el tiempo permanece a pesar del movimiento.

La mujer los observa, se dice que si no se apresura, el tiempo que nunca se mueve la va a hacer llegar tarde… Heidegger llega y le dice que no se preocupe que un instante corresponde a los dos modos básicos: auténtico que es un auténtico presente e inauténtico que termina por ser el mero pasar sin hacerse nada presente… la mujer no sabe en que pueda ayudarle semejante aclaración para evitar llegar tarde.

La mujer termina de arreglarse, consulta por última vez el reloj aletargado, y observa al gato jugando con los instantes intemporales. Cuando cierra la puerta, escucha que algo cae sobre su diván, y sabe que todo volverá a comenzar.


Este Sábado 21 de agosto en punto de las 6:00 PM en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c tendremos una tarde de FiloCafé en donde el tema será La temporalidad y la Cotidianidad. Los esperamos.

jueves, 12 de agosto de 2010

El Tiempo



Por: Laura Martínez Domínguez

El reloj marca las 10:35 y una marmota es arrojada a la temporalidad de una casa; cayó en el diván anaranjado y se quedó esperando a que su sombra apareciera.

La mujer escuchó que el reloj daba la hora, la araña despertó al oír de nuevo el marcar de un reloj y a las 10:39 flotando en el aire. El gato trata de brincar al diván pero se da cuenta de que una marmota lo esta ocupando.

La mujer no sabe que hacer, pensaba instalarse en el diván a leer lo que debió de ser la muerte de un revolucionario y descubre a una marmota y a un reloj demasiado exacto para su gusto.

Son las 10:41 y el reloj le dice que hay dos modos de ver al tiempo: del modo hebreo fundamentalmente temporal, es decir, el simple pasar por esta vida que no logra ser ni siquiera vida y el modo griego fundamentalmente intemporal, el estar, la vivencia interna del tiempo; la mujer no tiene oportunidad de contestarle al reloj debido a que la marmota juega con el gato, le sacude de los bigotes las migajas de filosofía y Platón entra en la habitación confirmando la idea del tiempo que pasa como manifestación o imagen móvil de una presencia que no pasa.

El reloj ríe a carcajadas por lo que marca las 10:48. Aristóteles se libera de las manitas de la marmota, y dice que el tiempo es el número del movimiento según el antes y el después.

Después dan las 10:52 y Estobeo Crisipo, la mujer pregunta si alguien lo conoce, nadie contesta; a Estobeo no le importa y dice que el tiempo es el intervalo del movimiento respecto al cual se determina siempre la medida de la velocidad mayor o menor. Las 10:58, el teléfono suena, son los Absolutistas que a coro dicen que el tiempo es una realidad completa en si misma. La marmota sigue buscando su sombra.

El reloj susurra las 11:05 mientras la araña grita porque los relacionistas quedaron atrapados en el reloj estimando que el tiempo no es una realidad por si mismo sino una relación, la araña cree que cambiaran de opinión después de un tiempo de vivir con un reloj voluntarioso.

Las 11:07 y el gato se da cuenta que es tiempo de una nueva caja de neoplatónicos, Plotino lo sigue diciéndole que el tiempo no puede ser, o no puede ser solo, un número o medida del movimiento, porque debe de tener una realidad propia con respecto al movimiento.

La mujer mira atentamente al reloj y se da cuenta de que ya son las 11:16 y camino a la cocina tropieza con San Agustín, quien le dice que el tiempo es un fue que ya no es. Es un ahora, que no es, el ahora no se puede detener, pues si tal ocurriera no sería tiempo. Es un será que todavía no es. El tiempo no tiene dimensión, cuando vamos a apresarlo se nos desvanece… la mujer piensa que tiene razón, que el tiempo siempre termina por escaparse por la ventana.

Newton llega cuando el reloj marca las 11:32 y tiende a fundar cualquier idea del tiempo en un concepto absoluto, donde se supone que el tiempo es independiente de las cosas, es decir, mientras las cosas cambian, el tiempo no cambia. 11:33 el televisor anuncia cajas da newtonianos en cubitos, el gato corre relamiéndose los bigotes, mientras Leibniz se le atora en una pata con la idea de que el tiempo es un orden se sucesiones.

Kant entra a las 11:36 y afirma que el tiempo es una forma de intuición a priori, trascendentalmente ideal y empíricamente real, el reloj lo golpea con la realidad de las 11:37, la araña le dice que quizá solo sea una idea. 11:38 y el gato delibera si será conveniente cambiar su dieta a Filosofías Románticas, su insistencia en lo temporal e histórico parece tentador.

A las 11:51 Bergson, quien después de la última experiencia con el gato decidió invitar a alguien más, ha llegado con Dilthey insistiendo en la noción de duración como duración real como pura cualidad, como objeto de intuición. El gato lo ve cuando dan las 11:54, le sigue pareciendo igual de divertido, Bergson corre, pero se encuentra con la marmota.

Husserl toca al timbre, la mujer se pregunta quien podrá ser, el reloj anuncia las 11:57, le da el pase y el le explica con globos la distinción entre el tiempo fenomenológico descrito como la forma unitaria de las vivencias en un flujo de lo vivido y el tiempo objetivo o cósmico, el teléfono suena de nuevo, es le personaje salido de sus sueños para avisarle de la cita que tiene con él a las 6:00pm; el reloj grita que son las 12:05, la mujer lo hace callar.

A esa misma hora Simmel intentó buscar el horizonte del ser en el tiempo, nunca lo consiguió, sospecha que Heidegger lo escondió… pero a pesar de que son las 12:07 Heidegger se queda callado.

A las 12:08 Anton Neuhäusler atusa a la marmota con una vara y le explica a la mujer desde su diminuta altura que toda cuestión acerca del tiempo debe seguir la vía siguiente: ante todo una fenomenología del tiempo, luego un estudio de la relación entre tiempo inmanente y tiempo trascendente, finalmente un análisis del ser del tiempo.

12:20 Lachelas se invita a tomar una taza de te y propone una identidad de la relación temporal y de la relación de causalidad temporal. 12:21 Carnap se une pidiendo solo media taza definiendo al tiempo en función de la acción causal 12:22 Reichenbach sentándose junto a ellos desarrolla una axiomática del espacio-tiempo, según la cual tiempo y espacio son particularidades de estructura de la acción causal.

12:24 Bochensri, Benson Mates, Jakkoltintika, Nicolas Rescher, Alasdair Urquhart irrumpen abruptamente, la mujer les pide que desalojen su casa, se van sin decir palabra.

12:26 La marmota desaparece, encontró su sombra.

12:27 El gato brinca al diván y piensa que extrañará a la marmota, quizá pasado un tiempo regrese, no puede saberlo.
12:28 La mujer se pregunta si algún día habrá un tiempo de tranquilidad en esta casa, y podrá simplemente acomodarse en el diván anaranjado a mirar el techo, que por cierto no le caería nada mal una mano de pintura.

12:29 El reloj anuncia la hora, Aristóteles habla algo sobre ética.

12:30 Todo vuelve a comenzar.

En punto de las 6:00pm del día 14 de Agosto empieza el FiloCafé, los esperamos en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c para hablar del tiempo.

jueves, 29 de julio de 2010

La Libertad



Por: Laura Martínez Domínguez

El encabezado del diario local de la ciudad que podría ser cualquiera y sin embargo es donde vive una mujer con más preguntas que respuestas, dice en letras grandes y negras “La Libertad en suma, no es, ni puede ser física: es sólo una cuestión moral.”

La araña atrapada en el reloj lo mira desconsolada, no hay escapatoria posible, una mañana se despertó atrapada en un reloj que marca la hora que le viene en gana y ahora un periódico amarillista le dice que no es física sino moral ¿Alguien sabe a que diantres se refiere? Nadie contesta.

Del otro lado de la casa, la mujer juega con el gato, ajena por completo al desconsuelo de la araña, atrapó al gato con Aristóteles entre las patas, las cuales por cierto, estaban mas pegajosas que de costumbre, la mujer no quiso averiguar, lo detuvo cuando el gato comía con toda libertad la felicidad que Aristóteles peleaba como si en esa palabra estuviese resumida toda su vida, como si la ligara en cualquier forma a la operación de la razón… la mujer deja al gato aunque Aristóteles la vea con ojos suplicantes… decide salir, es domingo y no tiene nada que hacer, es libre de salir o de permanecer en su sitio si así lo desea… la araña la mira con la envidia de quien posee solo un reducido espacio para deambular desenfrenadamente.

Al salir, llega San Agustín distinguiendo entre el libre albedrío como la posibilidad de elección y Libertad propiamente dicha como la realización del bien vistas a la beatitud, la araña le pide que no exagere, que en realidad ella no quiere ser beata, ni siquiera cree que exista un cielo para arañas, en realidad lo único que importa es abandonar el reloj y no seguir arrojada en él. San Agustín sale desconsolado, al parecer nadie esta interesado en ser beato, ni siquiera los que desean ser libres.

La mujer regresa y detrás de ella vienen Spinoza, Leibniz y Hegel, aunque éste último por sus propias razones, sosteniendo que la libertad consiste fundamentalmente en seguir la propia naturaleza en tanto que ésta naturaleza se halla en relación estrecha con toda la realidad; el gato al oír a la mujer sale a su encuentro esperando que la razón de su salida haya sido algo para desayunar… el gato se desilusiona al ver que no es así… Santo Tomas de Aquino le dice: Libertad de acción” ¿Quién puede pensar en las acciones y mucho menos en las libertades cuando tiene hambre? Por lo menos el gato no; además quisiera que la mujer fuese libremente responsable y se diera cuenta que si se sale de la casa es para traer suministros, no para deambular sin rumbo fijo.

Hobbes, Locke y Voltaire salen del rincón donde a veces se agazapan con su tendencia a destacar el elemento de lo quiero en el ser libre… Kant aparece con el diario en la mano, diciendo que la libertad va más de la simple satisfacción de las necesidades, que en realidad todo es moral, el menos en lo que a la libertad se refiere… la araña salta de gusto, por fin entiende la frase del diario, aunque sigue sin consolarla le da la esperanza de poder ser libre dentro de un reloj, el cual por cierto, acaba de despertar con cuarenta y dos minutos de retrazo exactamente… pidiendo que no le hablen de libertad cuando está condenado a dar la hora eternamente sin más elección que retrazarse o adelantarse… Santo Tomas aparece y dice: Libertad de Acción… el reloj lo ignora.

La mujer por fin cae en la cuenta de lo que pasa, su casa esta en medio de una discusión milenaria acerca de lo que es la libertad, y ella no esta muy segura de querer averiguarlo, el libro rosado le dijo que el concepto era mas complejo de lo que pensamos, también sabe que la libertad es un estadio propio… decide poner fin a la discusión porque sino dentro de poco tocarán a su puerta John Stuart Mill, Maine de Biran y Lachelier, Jules Lequier, Renouvier, Kierkegaard, Rosmini y hasta Marx si no deja de abrir la puerta.

Por lo que en un intento o ensayo de libertad, toma sus cosas y decide salir a cumplir con una cita que hizo con antelación con el personaje salido de los sueños… nadie se atreve a detenerla; aunque el gato espera que al regresar rasque su estómago.


Este sábado 31 de Julio de 2010 en punto de las 6:00 pm tienes una cita para disfrutar de una tarde de FiloCafé en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c, el tema es la libertad, no faltes.

jueves, 22 de julio de 2010

El Liderazgo





Por: Laura Martínez Domínguez

El jardín de la casa donde la mujer ha colocado un diván anaranjado, tiene una invasión de gatos, aparecieron mientras el reloj se empeñaba en que la exactitud no tomara por asalto y en completo despoblado, a las nueve, la araña no adivina si es de día o de noche.

La mujer los observa por la ventana preguntándose seriamente si el gato tendrá algo que ver en ello, ya que no es posible que de la noche o la mañana aparezcan gatos en tu jardín maullando como si exigiesen la salida de alguien.

El gato bosteza pesadamente, ha comido demasiado, por lo que decide salir al jardín a dormir la siesta, la mujer lo observa con curiosidad, sabe que irá a mojarse las patitas, la diferencia es que al parecer en esta ocasión no lo hará solo, sino que tendrá mas compañía de la que se puede desear.

Los maullidos han cesado, al parecer los gatos ya no pretenden que alguien salga de la casa, o quizá ya encontraron a ese alguien… la mujer corre a la venta y ve a los gatos alineados y comandados por su propio gato, el de las patitas húmedas, que gusta de tenderse en el diván para que alguien le rasque la panza… ese mismo gato ahora tiene a su cargo a una piara de gatos de todo tipo de tamaños, colores, razas, sexos.

Se podría decir fácilmente que ese gato es un líder… bonita palabra, el diccionario de la Lengua Española lo define como dirección, jefatura o conducción de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad… la araña se burla abiertamente no concibe que un grupo de gatos formen un partido político; la mujer piensa lo mismo que la araña y empieza a imaginar nombres absurdos para un partido político formado por gatos… Partido de Gatos Comedores de Filosofía. Sabe que divaga, debe dejar en paz a los gatos y ocuparse de su propia cotidianidad.

Pero la curiosidad la invade y la regresa al diccionario de Ciencias de la Conducta que lo define como las cualidades de personalidad y capacidad que favorecen la guía y el control de otros individuos. El reloj sigue sin tregua ni cuartel amenazando a la exactitud, en tanto la araña murmura por lo bajo, que el reloj es mejor cuando esta suspendido.

Los gatos empiezan a jugar con Rallph M. Stogdill quien en su resumen de teorías e investigación del liderazgo, señala que existen casi tantas definiciones del liderazgo como personas que han tratado de definir el concepto… la mujer entendería perfectamente si los gatos decidieran comérselo, odia a los autores que se van por la tangente, en lugar de encarar el concepto y definirlo.

Como Idalberto Chiavenato que dice que liderazgo es la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o de diversos objetivos específicos.

Cierto. Los gatos tienen un líder, pero se han instalado en su jardín, no podrá alimentarlos a todos, tampoco darles asilo, son demasiados y al parecer se ha corrido la voz cada minuto llegan mas… el reloj esta fastidiado de la exactitud por lo que la deja marcar los minutos, los segundos, pero le adelanta las horas y los gatos entran al jardín en horas tan disímbolas que empieza a ser vertiginosamente absurdo.

El gato, mientras tanto, empieza a aburrirse, la idea de tener una cuadrilla de animales siguiéndolo a todos lados, era divertido, pero luego descubrió que todo lo que hacía era imitado y secundado, que cada actitud debía ser correcta, porque si no todos harían lo mismo y el caos se iba a instalar en un pequeño jardín en el que hay que tener cuidado con los gira-lunas plantados en grandes macetas.

La mujer sabía que no duraría, el gato gusta más del diván que de los dramas de un grupo, por gatos que sean; así que los deja, sentaditos en el jardín, esperando a que haga algo tan extraordinario como salir por la pequeña puerta que da a la calle… al cabo de un rato, 35 minutos exactamente, el reloj odia a la exactitud, pero ésta también quedó atrapada, igual que la araña y ahora ambas lo hacen enfadar, y la mujer siente pequeñas patitas alejándose de su jardín, se oyen maullidos a lo lejos, el gato respira tranquilo al saber que han encontrado rápidamente a alguien más para el puesto.

Por lo que salta del diván, y busca su tazón, esperando que Platón o Aristóteles salten de él y se le enreden en los bigotes… la araña lo observa y se dice que semejante animal no tiene madera para líder, en tanto el reloj se ha suspendido abriéndole la puerta a la exactitud para que escape.

La mujer regresa a su libro.

Este Sábado 24 de julio, el FiloCafé tendrá como tema central el liderazgo, por lo que todos ustedes tienen una cita en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

No falten.

jueves, 15 de julio de 2010

Penas y Castigos.





Por: Laura Martínez Domínguez.

Hola a Todos!!!

Lo cierto, es que aquí debería de aparecer un cuento con dramas y desatinos de personajes disparatados, pero no encontraron la inspiración requerida, sin embargo, les adelanto que el tema a tratar éste sábado 17 de Julio es la Pena y el Castigo.

Así y tratando de introducirles un poco al tema les digo que la pena es el medio con que cuenta el Estado para reaccionar frente al delito, expresándose como la "restricción de derechos del responsable". Por ello, el Derecho que regula los delitos se denomina habitualmente Derecho penal.

La pena también se define como una sanción que produce la pérdida o restricción de derechos personales, contemplada en la ley e impuesta por el órgano jurisdiccional, mediante un proceso, al individuo responsable de la comisión de un delito.

Ahora bien, el castigo es la práctica de imponer algo desagradable a una persona que ha hecho algo inconveniente.

En psicología el término también se utiliza como uno de los procedimientos del condicionamiento instrumental.

También se ha utilizado en la literatura psicológica en castellano la terminología de castigo negativo, aunque hoy se prefieren el término de entrenamiento de omisión.

Así que esperamos su asistencia en punto de las 6:00pm en El Cairo Café, ubicado en División del Norte # 504-c.

No falten.

viernes, 9 de julio de 2010

La Criminología




Por: Laura Martínez Domínguez.

El gato está junto a la mujer, ambos están recostados en el diván, el cual fue trasladado hasta el cuarto de televisión. La mujer salta de nada en canal, hábito adquirido a raíz del aburrimiento causado por no ser capaz de permanecer en un solo canal… el control remoto en su mano, hace que la televisión tenga sonidos entrecortados al no detenerse más de un segundo en cada canal.

De pronto aparecen imágenes impactantes, la mujer se ve obligada a dejarle en ese preciso canal, las noticias anuncian la captura de un payaso violador, el homicidio de una mujer a causa de una sobredosis de droga que su novio le dio, el robo en los abarrotes de la esquina de una casa cualquiera que podría ser la suya.

Apaga el televisor. El reloj marca un cúmulo de minutos inciertos y la araña piensa que deberían publicar su caso, considera que es un crimen atroz estar atrapada en un reloj que para colmo de males es voluble.

La mujer no los escucha, acostumbrada ya a los dramas cotidianos. En cambio busca el libro rosado, el de las respuestas empastadas, busca la palabra crimen, no la encuentra; después la palabra delito, tampoco está… la respuesta no aparece. Tendrá que buscar en otro sitio, tendrá que reformular la pregunta y saber exactamente que es lo que busca.

Enciende el televisor, las noticias aun hablan de delitos, de conductas antisociales, quizá eso es lo que necesita averiguar, la ciencia que estudie el objeto causal explicativo del delito, así como la conducta humana peligrosa como fenómeno individual y social en su descripción, diferenciación, correlaciones y causalidad. El gato observa algo nuevo, algo que se podría llamar Criminología, y lo observa con la inquietud de quien trata de averiguar si es comestible o no.

La mujer al percatarse de las intenciones del gato vuelve al libro rosado, no le da respuesta, como si el diccionario hubiese enmudecido y ella tuviese que buscar en otro sitio, o pedir ayuda, quizá deba publicarlo en el periódico de mayor circulación de la ciudad.

Vuelve al diván, el gato decidió que si era comestible, y ahora la mujer deberá salir a comprar una caja que diga: “Ciencia sintética, causal explicativa, natural y cultural, de las conductas antisociales” Alfonso Quiroz Cuarón sonríe en el reverso de la caja.

La respuesta aun no aparece, la mujer entra en una especie de indignación dado que su libro de cabecera en estos casos ha emprendido la huida… cuando está a punto de olvidar el tema alguien deja una nota en su buzón, el remitente es Antonio García-Pablos de Molina, el reloj se carcajea al oír semejante pomposidad para un nombre, además son las 3:33 y siempre ha gozado de las extrañas exactitudes. La mujer pide que guarde silencio y lee en voz alta: Ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del crimen, del delincuente, de la víctima y del control social del comportamiento desviado.

Por la puerta trasera entran como si tuviesen cita, G. Stefani y G. Levasseur afirmando que es la ciencia que estudia la delincuencia, para investigar sus causas, su génesis, su proceso y sus consecuencias. La mujer quisiera que estuvieran en su pared, pero el gato los mira con antipatía, le sigue gustando mas la filosofía.

La mujer toma al gato en los brazos y descubre a G. Kaiser colgando de una oreja, debió de haberse subido cuando el gato devoraba el contenido de la caja, debió de tratar de decir que es el conjunto ordenado de la ciencia experimental acerca del crimen, del infractor de las normas jurídicas, del comportamiento socialmente negativo y del control de dicho comportamiento. Lo libera, pero el gato suele gustar de perseguir autores, por lo que regresa con Jiménez de Asúa quien en defensa de un gato perseguidor, afirma que es la ciencia causal-explicativa compuesta de cuatro ramas: antropología criminal, psicología criminal, sociología criminal y penología. La criminalidad agota a la araña y eso que ella no persigue autores, por lo que decide descansar sobre el número 9, esperando a que el reloj decida suspenderse justo antes de llegar a ese número.

La mujer aun busca respuestas, los autores no son desconocidos, al menos no del todo, pero hablan de aquello de lo que no conoce, de aquello que saltó de un canal de televisión cuando la palabra delito salio de un código penal, de una tipificación y se volvió un objeto de estudio en si mismo, trayendo consigo la creación de una ciencia que estudia los elementos reales del delito, entendiéndose por estos, el comportamiento psicofísico de un hombre y sus efectos en el mundo exterior, en palabras de E. Seeling.

Mientras tanto, el gato encuentra a López Rey y Arrojo con su idea de que es la ciencia complementaria del derecho penal que explica la criminalidad y la conducta delictuosa. La mujer encontró la respuesta, alguien más está tratando de desentrañar las causas de que un payaso decida violar a su hijastra de 14 años o alguien robe una tienda de abarrotes. Solo lamenta no haberla encontrado en el libro rosado.

El gato mira su tazón, vacío; la mujer deposita en él la cantidad exacta de alimento, la sonrisa del gato corrobora que la filosofía es su favorita. La mujer sale a la calle, tiene una cita, solo espera no llegar tarde, su reloj se detuvo justo antes de llegar al nueve, por lo que una vez más la hora es incierta, ella ignora el paso correcto del tiempo y la araña decide que no es tan criminal vivir en un reloj.

En esta ocasión tendremos una invitada especial que hablará con nosotros del tema, así que no falten; la cita es en El Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c en punto de las 6:00 pm.
Los esperamos.

jueves, 1 de julio de 2010

El Derecho



Por: Laura Martínez Domínguez

La ausencia ya no es tal, se escapó por la ventana cuando la mujer regresó al diván y el gato brincó a su estómago relamiéndose los bigotes, una pequeña ala cuelga de uno de ellos, la mujer sospecha que los himenópteros siguen apareciendo en la cocina.

El personaje salido de sus sueños le ha enredado una idea conocida entre los cabellos; idea que va conforme a algo, a una cotidianidad que vive de la misma manera en que el reloj marca cada minuto de cada hora.

La mujer recuerda la conversación con ese personaje salido de sus sueños, recuerda la convicción con la que ella le asegura que el Derecho es ir de acuerdo con una regla, aquello que la acata o cumple sin desviaciones o vacilaciones.

El gato bosteza, tiene hambre y no ve que la mujer esté dispuesta a abandonar su sitio para alimentarlo, por lo que decide salir a lamer su tazón que siempre guarda migajas de filosofía.

La araña ha abandonado el número cinco y le dice al reloj que deje de refunfuñar, que se dedique a dar la hora exacta, que se apegue a la regla, que deje de pensar que no es justo el tener que marcar la hora hasta la eternidad. El reloj se queda callado, sabe lo que debe hacer, sin embargo, sabe que siempre hay una alternativa, una realidad que rebasa ese deber.

La mujer lo comprende, está conciente de que el Derecho, se opone a lo que existe de hecho; es lo que debe ser de una manera determinada, es el conjunto de cuanto es legítimo. La araña apela a la buena fe de un reloj enloquecido, a sabiendas de que no hay sanción alguna por suspender el tiempo.

Hegel aparece y le dice que el Derecho es la primera posición del Espíritu objetivo, como la pura exterioridad negada por la conciencia moral y superada por la Eticidad. El gato aun no supera lo de los pitagóricos, por lo que Hegel se ve obligado a abandonar la habitación.

La mujer decide abandonar su sitio, las ideas se agolpan en su cabeza, recuerda a ese personaje empeñado en subordinar al Derecho a la Justicia, afirmando que si no es justo no es derecho; la mujer le respondió con una sonrisa y le afirma que el derecho no es justo, pero tampoco injusto, que el derecho es ese conjunto de normas generales e impersonales, que la justicia es un problema de caso concreto, de subjetividad que tiene que ver más con aplicación que con teoría del derecho.

De pronto su diván toma una dimensión surrealista y empieza a tomar orientaciones, como puntos cardinales, como puntos de partida en donde alguien trata de proporcionarle cada versión mediante la cual esta construido el Derecho.

Podría ser verde o quizá oliva aquel que representa al derecho como una codificación, lo mas formal posible, de ciertas actividades humanas, lo cual lo hace independiente de otras esferas, como por ejemplo de la ética.
E. García Máynez trae consigo una funda rosa que por ser formalista busca los fundamentos de una lógica jurídica que termine en una axiomatización de la ciencia del Derecho. Todos los habitantes de la casa, reloj incluido, le dicen que si cambia el color de la funda, les empieza a gustar la idea.

García Máynez lo reconsidera y sale de la habitación, pero el diván ha tomado el color ocre de la historia que dice que el origen de las normas jurídicas se basa en las condiciones históricas. A la araña le gusta el concepto, la mujer sabe que en parte tiene razón, pero hay algo inacabado en el concepto… el cual cambia nuevamente y un color crudo aparece de la nada diciendo que el derecho es básicamente naturalista y que se comprende en función de los postulados capitales del naturalismo, la mujer le pregunta ¿de que sirve saber que tienes derechos si nadie sanciona la violación de los mismos?

L. Recasens Siches, trae el color ambiguo de una teoría de valores, de un derecho que te invita a analizar la vida humana, que te invita a discernir entre lo que se debe y no hacer.

El diván es nuevamente anaranjado, la mujer se sienta sobre él y piensa en esa cotidianidad que ella asume cual profesión, que ella elige cual vocación, y lo piensa porque sabe que el Derecho tiende a causar la polémica de la utopía que no somos capaces de asumir y solo la vivimos según se ajuste a nuestras necesidades, a nuestra conveniencia.

La mujer alimenta al gato, mientras la araña sonríe al ver la buena fe de un reloj que ha decidido no suspender el tiempo.



En esta ocasión el Derecho es el tema de una tarde agradable de FiloCafé, por lo que los invitamos a reunirse con nosotros en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

Los esperamos.

viernes, 25 de junio de 2010

La Causalidad



Por: Laura Martínez Domínguez.
El diván está solo, nadie lo ocupa, el gato se encuentra asediando a los pitagóricos, están agazapados en lo que suele hacer la suerte de su casa-guarida; los asecha porque sabe que están buscando números y figuras geométricas… quizá así encuentren a la causa.

La mujer no está, salió desde hace varias horas, según cuenta el reloj, y nadie sabe con precisión cuantas más estará ausente… Empédocles llegó sin siquiera llamar por teléfono, una descortesía descomunal, preguntando si la causa de la ausencia no serían el amor y la discordia. Nadie contesta. Empédocles sale por la puerta trasera, pero tropieza con Anaxágoras quien trae una caja completa Nous afirmando que esa es la causa… todos adivinan porque es que su primo decide asesinarlo.

Aristóteles envía una nota en donde enlista cuatro causas: causa eficiente, causa material, causa formal y causa final; todas con la intención de explicar desde el principio del cambio, pasando por aquello de lo cual algo surge, siguiendo con la idea del paradigma, hasta llegar a la realidad hacia la cual algo tiende a ser. Lo cierto es que a todos la realidad se les escapa, y solo obtienen el efecto de la ausencia sin causa alguna, al menos hasta ahora conocida.

Los estoicos entran, vienen del lugar incierto que es el cuello del gato, y afirman que es cierto que la causa no es más que un proceso originado y que produce una transformación o cambio en otro cuerpo, o en toda una casa, diván incluido, como lo es en este caso.

Santo Tomas dice, mientras descubre que la caja de cereal es divertida, que la causa es aquello a lo cual sigue necesariamente. Todos lo miran esperando a que guarde silencio y continúe con su diversión con volumen.

Algazel, uno de los ocasionalistas que siempre se instala frente al televisor, dice que lo que los filósofos llaman causas son meras ocasiones, pues solamente dios puede ser considerado como verdadera causa eficiente, por lo que les sugiere dejar la causa en su sitio y guardar silencio para que el pueda ver cómodamente la televisión.

Kant hace caso omiso y postula mientras acompaña a Santo Tomas, que la causa es el nombre de los conceptos del entendimiento o categorías.

Hegel patea sin querer o quizá con toda la intención, la casa-guarida del gato, haciendo saltar a los pitagóricos, dado que afirma que la causa es presentada como aquello por lo cual un ser puede producirse a si mismo produciendo de este modo su desenvolvimiento; el gato lo mira con una mezcla de enfado y franca interrogación. Lo olvida en el instante y sale en busca de los pitagóricos.

Schopenhauer decide unirse a la fiesta del cereal sentándose con tazón y cuchara en mano, afirmando que la causalidad es la única categoría originaria, y averigua la cuádruple raíz del principio de razón suficiente en una forma que permite la causalidad como categoría, en sentido Kantiano y a la vez considerarla como momento principal del absoluto. Al parecer tendrá que abrir otra caja de cereal dado que Santo Tomas no piensa compartirlo con él, puesto que no lo mencionó en la definición.

La mujer llega con Hume, mientras este último ríe del espectáculo y les dice que no hay ninguna razón para suponer que, dado lo que se llama un efecto, ha de haber una causa invariablemente unida a él.

La mujer le da la razón además no tiene ni ápice de ganas de explicar el porque de su ausencia, del porque de su ultima huida, de la salida a hurtadillas de las horas y las patitas húmedas.

El gato cuando por fin da con los pitagóricos se da cuenta que ya perdió el interés. Mientras el reloj ante la indignación de que escapen de sus horas decide detenerse, sin importarle si la araña protesta porque la causa es tan nimia como que el día terminó y es hora de dormir.

La mujer simplemente los ignora, apaga la luz y le agradece a Hume su agradable visita.


Este es un blog que tiene como causa el hecho de invitarlos a pasar una tarde de Filocafé en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504 -c.
Los esperamos.